El éxito o fracaso de un proyecto web está tan fuertemente influenciado por la visibilidad que le otorga el buscador de Google, que prácticamente nadie se puede permitir nadar a contracorriente de ese río que nos lleva. Un río controlado por un algoritmo que condiciona nuestras acciones si aspiramos a destacar, y que entre otros efectos todo parece indicar que concede beneficios a quien usa la red social de la casa.
Esta situación genera bastantes reservas sobre si la libertad de la que todos creemos disfrutar realmente lo es, o de si va a durar, y en muchos hasta genera rechazo por la creciente “Google-dependencia”. Pero hasta entre los detractores se está generalizando la convicción de que conviene tener un perfil activo en Google Plus. Se debe a su efecto sobre el posicionamiento web en el buscador de Google.
Todas las búsquedas empiezan por una palabra clave que los usuarios elegimos. Google filtra su base de datos, y nos devuelve un ranking de las webs que considera más relevantes. De ahí que conseguir visibilidad para una web se haya convertido en una lucha constante. La pugna por salir en los primeros resultados tiene razones de peso. El primero de la lista se lleva el 56 % de los clics. Sin embargo nadie puede dormir tranquilo. El algoritmo de Google, es decir, los criterios que utiliza Google para establecer qué web merece estar delante de las demás, cambia constantemente. El algoritmo incorpora 200 parámetros y evoluciona en continuo con distintos propósitos. En teoría persigue mejorar la adecuación de los resultados de las búsquedas a las pretensiones de quien las realiza, y por otro lado se intenta penalizar aquellas acciones dirigidas a distorsionarlos, a hacer escalar posiciones a webs que de otra forma no destacarían tanto. Pero en la práctica el arbitraje de Google es interesado, y cómo no, influye en su favor. Un caso bastante claro son los mejores resultados que se obtienen apoyando el posicionamiento de una web con un perfil en Google Plus. Es lo que se desprende de algunas pruebas realizadas. Un perfil en Google Plus puede doblar el efecto de uno de Facebook. Si lo que comparamos es el número de +1, 300 de estos mejoran en un 50% los resultados obtenidos con un perfil en Facebook (50 likes y 70 compartidos). En este post encontrarás detalles sobre la influencia de Google Plus en el posicionamiento orgánico.
Se ha constatado que la correlación entre la presencia en redes sociales y la posición en los resultados de búsqueda es más fuerte que nunca, y que la máxima se produce para el número de +1 en Google Plus. Lo que no nos aclara Google es si el número de +1 provoca el buen posicionamiento, o es este posicionamiento el que favorece la obtención de un mayor número de +1. En el primer caso los +1 estarían entre las causas de aparecer en los primeros lugares de las búsquedas en Google, y la conclusión sería que hay que reforzar las estrategias dirigidas a incrementar su número. En la segunda opción los +1 pasarían a ser la consecuencia de un buen posicionamiento orgánico y la decisión correcta sería descartar la obtención de +1 cómo táctica de SEO.
Pero, dado que Google seguirá manteniendo el misterio en torno a su algoritmo, las experiencias de prueba y error son las mejores referencias disponibles para la toma de decisiones. Lo que se respira en el ambiente es que Google da un tratamiento asimétrico al peso de las redes sociales en el posicionamiento en su buscador, que premia con mejores resultados a los que usan la suya. Así que, aunque sólo sea por si acaso, conviene tomar nota y seguir el ejemplo.
Se ha constatado que para que se sienta el efecto no basta con crear el perfil. Se requiere conseguir un mínimo de 100 seguidores, e incrustar botones de +1 en todas las páginas de nuestra web para sumar likes. El algoritmo también valora el número de círculos en los que estamos incluidos, y tiene en cuenta el nivel de interacción de quien nos sigue. Además no se le pasa por alto la publicación de contenido “fresco y de calidad” (reciente y original).
En síntesis, la relevancia de un perfil de Google Plus depende del nivel de interacción y de su calidad. Se mide a partir del volumen de +1, del de posts compartidos, del de comentarios que se reciben, de la relevancia de los seguidores, y del número de círculos en los que estamos incluidos.
Google parece tener decidido que esta vez su red social no se la van a tumbar. Protege su modelo de negocio frente a los que le pisan los talones, y cultiva nuestra dependencia para hacerse imprescindible. En este caso a los de a pie nos da dos opciones, o entramos en su juego o nos excluimos, o vinculamos nuestra web a un perfil en Google Plus o no lo hacemos. Es lo que hay. ¿Así que qué opinas: somos o no somos libres?